Tipos de seguro de vehículo... y consecuencias si no lo tiene

10.12.2020
Tipos de seguro de vehículo... y consecuencias si no lo tiene
Aunque ya no sea obligatorio llevar en nuestros vehículos el recibo del seguro, tener una cobertura ante cualquier daño que podamos causar con nuestro automóvil sigue siendo obligatorio, además de muy útil.
Las compañías de seguros adaptan cada día más las coberturas 'a la carta' según las necesidades de cada cliente, pero los tipos de seguro siguen siendo tres: terceros, terceros ampliado y todo riesgo.
El primero es la modalidad más sencilla y es el mínimo que exige la Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor. Lo que ofrece este seguro es una cobertura por daños materiales y personales que nuestro vehículo cause a terceros, pero no los daños que causemos a nuestro propio vehículo ni las consecuencias físicas que suframos.
El terceros ampliado añade a este seguro coberturas que se pueden elegir de manera independiente o por paquetes. Por ejemplo, se pueden asegurar las lunas y el parabrisas, el incendio, el atropello a animales, la defensa ante posibles sanciones, el subsidio si nos quitan el carné de conducir, la limpieza del coche si trasladamos a heridos, el robo, etc.
El seguro a todo riesgo, por su parte, cubre tanto al vehículo propio como al conductor aunque sea éste el culpable del accidente. Y se suelen complementar con ventajas adicionales como el vehículo de sustitución mientras el nuestro es reparado.
Hay seguros a todo riesgo con y sin franquicia. Con franquicia significa que siempre que hayamos causado un daño a nuestro coche pagaremos nosotros, por ejemplo, los primeros 200 euros (si es ésta la cantidad estipulada). Esto significa que siempre que la reparación cueste menos o igual que esa cifra la tendremos que abonar íntegra de nuestro bolsillo, pero si es superior abonaremos sólo 200 euros, independientemente de que el coste de la reparación sea muchísimo mayor. El seguro sin franquicia nos sale más caro, pero nos evitamos tener que pagar esa cantidad fija en caso de percance.
Hay por último seguros específicos que también comercializan las aseguradoras, como las de conductores experimentados, la de conductores jóvenes o los coches ecológicos, cada una con coberturas interesantes para este tipo de conductores o vehículos.
En cuanto a las sanciones por circular sin seguro, la mencionada Ley sobre responsabilidad civil y seguro en la circulación de vehículos a motor, en su artículo 3, señala que las sanciones van de los 601 euros a los 3.005, en función de que el vehículo esté circulando o no, su categoría, el servicio que preste, la gravedad del perjuicio causado, el tiempo que lleve sin seguro y la reiteración en no tener seguro. Y debemos tener cuidado, porque nos pueden sancionar incluso si tenemos el coche aparcado en un espacio privado (el garaje de casa, por ejemplo). Lo único que nos eximiría de dicha sanción es que el coche se encontrase de baja definitiva o temporal.
Si nos multan, tenemos 20 días naturales para pagar por adelantado, beneficiándonos de una reducción del 50%. Podemos hacerlo a través de la sede electrónica de la DGT, llamando al 060 y teniendo delante una tarjeta de crédito o debito, de forma presencial en determinadas sucursales o en la Jefatura de Tráfico e incluso inmediatamente con tarjeta a los agentes que nos han denunciado.
La multa la debe pagar el propietario del vehículo aunque sea otra persona quien lo conduzca. No obstante, eso no quita que el conductor deba responder de forma personal por los daños que haya causado a otros vehículos, personas o mobiliario si su conducción ha acabado en un accidente.
Cabe también la posibilidad de que nuestro vehículo sea inmovilizado por no tener seguro, si los agentes consideran que es conveniente que no circule dado su estado. El depósito puede durar hasta un año, el propietario del vehículo debe correr con los gastos de dicho depósito y además no podrá sacarlo de allí hasta que haya demostrado que ha quedado asegurado.