Probamos el nuevo Citröen C4 en su versión 100% eléctrica

15.12.2020
Probamos el nuevo Citröen C4 en su versión 100% eléctrica

Citroën regresa a la vereda de los coches compactos más convencionales con el nuevo C4, que abandona la concepción del C4 Cactus, un atrevimiento estético en un principio incomprensible para los críticos, pero que fue un éxito comercial para la firma del doble chevron. El nuevo C4, que presenta la novedad del 100% eléctrico (ë-C4) con tres terminaciones diferenciadas junto con versiones de gasolina y diésel en cuatro acabados, es una berlina compacta sin lugar a dudas, pero guarda similitudes con su predecesor de formas SUV y elementos y adornos que vemos actualmente en el nuevo SUV mediano de la casa, el C5 Aircross. No te pierdas la oferta de coches Citröen C4 de segunda mano de niw con menos de cinco años.

Acabados

De los cuatro acabados con motores térmicos, el de acceso denominado Live Pack no está de momento en nuestros concesionarios. A plena disponibilidad encontramos, en propulsiones tanto eléctrica como de gasolina y diésel, los acabados Feel, Feel Pack y Shine. Los equipados con motor térmico pueden montar caja de cambio manual de seis velocidades o automática de ocho.

Marcan tarifas desde los 22.300 a los 36.600 euros, aunque la marca ofrece ofertas de lanzamiento y un eventual achatarramiento de otro vehículo propio rebajaría aún más estas cifras entre 1.500 y 6.000 euros.

En cuanto a potencias, los C4 se alinean en los 130 caballos tanto los PureTech de gasolina como los BlueHDi diésel, mientras que el ë-C4 cuenta con un motor eléctrico de 100 kW o 136 caballos de potencia. La batería de iones de litio y 50 kWh cuenta con ocho años de garantía de Citroën.

Al volante del ë-C4

Después de probar la conducción del nuevo eléctrico fabricado en la planta de PSA en Madrid, destacamos la comodidad y el silencio de marcha como los elementos más importantes del coche. Se mueve suavemente a través de una caja automática de una sola velocidad, además de la marcha atrás, y cuenta con tres modalidades de conducción: la ahorrativa ECO, la moderada NORMAL y la más dinámica, SPORT. En este orden va creciendo el consumo energético, que siempre dependerá de las ganas y la fuerza que apliquemos al pedal de aceleración.

La primera impresión es de generosidad espacial y la reconocida comodidad de los asientos, tanto delante como detrás. Hay 16 lugares para alojar objetos (39 litros de volumen, todos sumados), un diseño muy inteligente de la guantera y la bandeja retráctil en el lado del acompañante para instalar su tablet fuera del ángulo de visión del conductor. Destaca la limpieza de las líneas interiores, con un salpicadero de buen tacto y la belleza que emana de lo sencillo: hay mandos físicos para el aire acondicionado y lo digital se maneja con facilidad para acceder a la información, que es bastante pero sin atosigar. Las pantallas propagan los datos con nitidez, incluido el 'head-up display' que proyecta velocidad y señales en el parabrisas.

Espacio y luminosidad

La luminosidad dentro del C4 con techo panorámico viene a reforzar la cifra de 4,35 metros cuadrados de superficie acristalada. Un lujo más en un diseño que, como acostumbra Citroën, no deja indiferente y suele agradar. En este caso, ha reconfigurado un pequeño SUV y lo ha convertido en una berlina del segmento C simplemente con unos retazos de ingenio, como aumentar la distancia al suelo hasta los 15,6 centímetros con llantas de 18 pulgadas. Desde el puesto de conductor se deja sentir esa mayor amplitud de miras de los todocaminos, sin dejar disfrutar de las reacciones dinámicas (y de la aerodinámica) de una berlina. El aumento de la batalla hasta los 2,67 metros también aumenta la habitabilidad de los pasajeros de la parte trasera y mantiene un maletero que no es de récord en el segmento, pero está en la parte alta de la tabla con sus 380 litros de capacidad.

Iniciamos el viaje urbano en el modo de conducción ECO y los 353 kilómetros que marca de autonomía se mantienen en la pequeña pantalla de instrumentación durante los cinco que recorremos para atravesar el centro de Madrid. Ahora activamos el botón 'B', que conserva aún más energía mediante la frenada y la desaceleración, pero salimos de la circulación en semáforos y la autovía urbana nos permite aumentar la velocidad y que la línea de carga de la batería que vemos detrás del volante se reduzca de inmediato.
Cuando ya salimos definitivamente a una carretera donde se puede ir a mayor velocidad, pulsamos el modo SPORT y ya sobre aviso, el coche te anuncia instantáneamente que tendrás 35 kilómetros menos de autonomía, que se irán restando aún más kilómetro a kilómetro en esta modalidad. Para probarlo todo, activamos el modo NORMAL y recuperamos la esperanza de llegar más lejos fuera de la ciudad, al menos a los 250 kilómetros del tirón. Por supuesto, sin llegar a los 150 km de velocidad máxima que se pueden alcanzar ni optar a los 100 km/h en 9.6 segundos, como especifica Citroën que su eléctrico es capaz de conseguir.