Neumático de invierno: el ‘abrigo’ de la seguridad

11.10.2020
Neumático de invierno: el ‘abrigo’ de la seguridad

Hay muchos países, sobre todo del Centro y Norte de Europa, donde los neumáticos de invierno no son una elección. Las propias normas de Tráfico obligan a su uso durante los meses más fríos del año de modo que los conductores que no atiendan a esa norma no solo serán multados, también el seguro puede desentenderse en caso de accidente. Porque si habitualmente se asocian a carreteras nevadas, realmente son una alternativa mucho más segura a los neumáticos convencionales (los llamados de verano) cuando el frío se apodera del ambiente.

Y eso puede ser dentro de unas pocas semanas. En Alemania seguro, pero también en muchas regiones de España donde este tipo de ruedas siguen siendo consideradas un gasto excesivo y prescindible. De ahí que su cuota de mercado apenas pase del 5% y crezca muy lentamente, mientras la media en Europa pasa del 30%. A continuación, le explicamos por qué se trata de un error.

¿Qué distingue a los neumáticos de invierno? ¿Cuándo debo usarlos?

Todas las ruedas tienen laminillas en los tacos, pero los de invierno entre seis y ocho veces más y también cuentan con ellas por los flancos, lo que mejora la adherencia ya que trabajarían como una especie de escamas o pinzas que fueran mordiendo en la superficie. Además, el dibujo de la banda de rodadura es más profundo y recortado, para que evacuen una mayor cantidad de agua. Por último, el mayor uso de sílice hace que sean más flexibles y blandos, lo que permite sean mucho más eficaces cuando las temperaturas bajan de los siete grados centígrados. Por debajo de ese umbral, las ruedas convencionales se endurecen y pierden sus propiedades.

Esto hace que las cubiertas invernales sean mucho más seguras no ya cuando haya nieve, hielo barro o lluvia sobre la calzada. También son insuperables sobre un asfalto seco pero muy frío. Y una precisión: puede que si la temperatura ambiente sea de siete grados, la de la carretera esté muy por debajo, al contrario de lo que pasa en verano. Por eso, se recomienda usarlos entre los meses de noviembre y marzo.

¿Qué ventajas ofrecen estas ruedas?

Tres que son cruciales cuando vamos al volante: aportan más tracción (para arrancar), mejoran la adherencia (mantener el guiado) y permiten frenar en menos distancia. Además, hay que considerar que mientras con buen tiempo la carretera es muy estable en sus condiciones, en invierno en unos pocos kilómetros nos podemos encontrar con circunstancias muy variadas.

Gracias a esas bondades, un coche equipado con ruedas de invierno y que tenga que frenar sobre asfalto mojado desde 80 km/h, necesitará 34 metros para detenerse. El mismo vehículo con unas cubiertas estándar precisaría seis metros adicionales (mucho más que un turismo de tamaño medio). Y si se compara una frenada a 50 km/h sobre nieve, entonces la ventaja es abrumadora: 32 frente a 63 metros. 

¿Cómo los puedo identificar?

Por las siglas M+S (Mud y Snow, barro y nieve) que aparecen en un flanco. Eso quiere decir que están homologadas como ruedas de invierno según la normativa europea, aunque si solo aparecen esas siglas sus prestaciones en condiciones invernales más exigentes, caso de la nieve muy intensa, no han sido sometidas a prueba. Entonces, tendrá que existir también un pictograma que representa una montaña de tres picos con el símbolo de la nieve en su interior. Por cierto, en el flanco externo de todas las ruedas aparece la fecha de fabricación del neumático, según un código que indica el número de semana y año en el que fueron construidas. Pasados cuatro años de esa fecha o si está muy cerca de esa fecha, la rueda perderá gran parte de sus propiedades, algo todavía más crucial en estas.

¿Puedo llevarlos en lugar de las cadenas?

Si, lo reconoce la normativa, por ejemplo el Código de Circulación cuando señala que “Cuando sea obligatorio o recomendado el uso de cadenas u otros dispositivos antideslizantes autorizados se deberá, bien colocar sobre, al menos, una rueda motriz a cada lado del vehículo dichas cadenas o dispositivos antideslizantes, bien utilizar neumáticos especiales, que irán marcados con la inscripción M + S, MS o M & S“.

Esa alternancia también viene recogida en el Reglamento General de Vehículos e implica tres ventajas añadidas. No nos podemos equivocar colocándolos como con las cadenas, lo que puede además acarrear daños al coche. No son una ayuda puntual, que hay que pararse a poner y quitar, sino que aportan más seguridad durante todos los viajes todos los días. Y, aunque la ley permite que se monten ruedas de invierno solo en el eje motriz (como exige con las cadenas), el sentido común dicta llevarlas en ambos, multiplicando así su eficacia.

¿Son más caros? ¿Los tienen todas las marcas?

Cada vez son más fabricantes los que ofrecen este tipo de productos, de tal modo que existen para todos los vehículos y códigos de velocidad. De hecho, ya hay algunas como de Michelin o Goodyear que han sacado cubiertas ‘all season’. Es decir, que trabajan razonablemente bien durante todo el año, sin esas enormes diferencias que hay entre una rueda de invierno y una de verano. Una recomendación, aunque ya de por sí son más caras, en las de invierno conviene optar por primeros fabricantes.

Obviamente, son más caros que las cadenas, pero ya hemos comentado cómo superan a estas en muchos aspectos. Además, en las zonas donde su demanda es mayor, hay establecimientos especializados que ofrecen un servicio de ‘guardería’ para aquellos clientes que no tienen dónde dejarlas cuando llega el buen tiempo. Y es que, aunque podríamos seguir usándolas todo el año (igual que las ruedas de verano en invierno), no tendríamos ninguna ventaja (al contrario) y nos las ‘fundiríamos’ rápidamente.

 

¿Exigen presiones distintas?

Revisar la presión de los neumáticos es imprescindible al menos una vez al mes, ya que estos pierden aire con el paso de los días. Y si es demasiado, y circulamos con una presión muy baja, el neumático se calentará mucho más pudiendo llegar a estallar y elevaremos el consumo hasta en un 10%. Tampoco es bueno pasarse: se reducen la adherencia y la frenada. El control debemos hacerlo apenas recorridos un par de kilómetros. Si dejamos que se caliente, por ejemplo con un viaje largo, habrá que considerar que el valor que del medidor está unos 0,3 bares por encima del que daría en frio.

En invierno es aún más importante este seguimiento ya que las bajas temperaturas (y los cambios bruscos también) hacen que el aire se contraiga. Por eso, al valor recomendado por el fabricante, conviene añadirle 0,1 bares de sobrepresión por cada 10 grados que haya caído la temperatura sobre los valores medios de la zona.

El valor de inflado de cada rueda aparece indicado en distintos lugares del coche, como puede ser la tapa del depósito de combustible o en el marco interior de la puerta delantera. Normalmente, se recomendarán distintos valores para cada eje y según el nivel de carga previsto.