¿Cómo se conduce un coche automático?

14.12.2020
¿Cómo se conduce un coche automático?

El cambio automático del coche ha hecho que la conducción sea mucho más sencilla y cada vez son más los conductores que optan por este tipo de transmisión para sus coches como alternativa al clásico cambio de marchas manual, el preferido históricamente por los conductores españoles y europeos. Mucho más populares en Estados Unidos, cada vez son más los coches con caja de cambio automática que se venden en España. De ser prácticamente testimonial a finales de los años 90 (aproximadamente el 5% del total de las ventas en España hace dos décadas) el porcentaje se ha multiplicado por cuatro en los últimos años debido a la mejora de las transmisiones automáticas, al conocimiento de su comodidad a la hora de conducir y también al auge de los coches hibrídos, eléctricos enchufables o eléctricos puros que son, irremediablemente, automáticos.

Inconvenientes del cambio automático


Un problema clásico de las primeras cajas de cambio automáticas es que se averiaban más que las manuales, además de aumentar el consumo de combustible y hacer la conducción más monótona y aburrida. Aunque todos esos problemas ya se han resuelto con las modernas y precisas cajas de cambio automáticas, algunas con levas tras el volante para aumentar la diversión, un inconveniente que persiste es su precio, ya que los coches automáticos suelen ser más caros que las versiones con cambio manual. No obstante, el confort y la seguridad que proporcionan hacen que el gasto merezca la pena, así que cada vez son más los conductores que, una vez que prueban un cambio automático, ya no vuelven al manual, sobre todo si realizan muchos trayectos urbanos y por carreteras con atascos.

Ventajas del cambio automático


De hecho, la principal ventaja del cambio automático es su incomparable facilidad de uso (una vez que nos hemos habituado a él), además de permitirnos prestar toda nuestra atención al manejo del volante, el acelerador, el freno y los estímulos externos sin necesidad de estar pendientes de cambiar de marcha o reducir según la velocidad que llevemos, una actividad que puede llegar a ser estresante en determinadas circunstancias del tráfico. Pero, ¿cómo se conduce un coche automático? ¿Por qué hay conductores que le tienen miedo al cambio automático y cuánto se tarda en acostumbrarse a la nueva forma de conducir?

Olvídate del pie izquierdo


Conducir un coche automático es muy sencillo, ya que no tiene embrague y sólo hay dos pedales, el del acelerador y el freno. No hay que pisar ningún embrague ni accionar la palanca de cambios cada vez que cambiemos de marcha. Sólo hay que preocuparse de acelerar o frenar con el pie derecho, mientras que el izquierdo no se usa para nada, así de simple. Al principio es difícil asimilar que ya no necesitamos los dos pies para conducir y es muy habitual usar instintivamente el izquierdo para frenar al intentar cambiar de marcha, un fallo muy común que puede provocar algún frenazo brusco porque la sensibilidad que tenemos en el pie izquierdo es muy distinta a la del pie derecho: estamos acostumbrados a hundir el pie izquierdo en el embrague hasta el fondo, mientras que el derecho lo presionamos suavemente para acelerar o frenar.

Para evitar estos sustos inesperados, el mejor consejo es olvidarse del pie izquierdo, dejarlo descansando en el reposapiés habilitado para ello y utilizar sólo el pie derecho tanto para frenar como para acelerar. Hay algunos pilotos profesionales que utilizan el pie derecho para acelerar y el izquierdo para frenar, pero es una forma de conducir que requiere mucha práctica mientras que lo natural es seguir usando el pie derecho para acelerar y frenar porque es lo que hemos hecho siempre.

¿Qué significan las letras del cambio automático?


Lo siguiente es aprenderse las posiciones de la palanca de cambios. Aunque el funcionamiento de un cambio automático es similar en todos los modelos, su presentación y manejabilidad varían dependiendo de la marca o fabricante. Por lo general, tienen cuatro posiciones: Parking (P), Neutral o punto muerto (N), Drive o posición para conducir y avanzar (D) y Reverse o marcha atrás (R). En algunos modelos la posición P se conecta pulsando un botón y también te exigen pisar el pedal del freno para pasar de la P a una posición de movimiento, ya sea para iniciar la marcha hacia delante (D) o hacia atrás (R). Es una medida de seguridad y evita que se mueva el coche de forma involuntaria. Algunos modelos también tienen una posición Sport (S) para una conducción más deportiva, e incluso una posición W para cuando se circula por firmes deslizantes o con baja adherencia.

La posición B en híbridos y eléctricos


En el caso de que tengamos la letra L, ésta corresponde al modo Low, una posición que algunos fabricantes incluyen para incrementar la potencia del motor a bajas velocidades, ya que permite trabajar a mayor revolución para facilitar un ascenso pronunciado o, en su defecto, contener la tracción durante un descenso prolongado, lo que ayuda a gestionar los frenos. En los coches híbridos y eléctricos también es habitual encontrar la posición B, de Brake o freno regenerativo, que se usa para aumentar la retención del motor y ayuda a recargar la batería con la energía cinética del coche al frenar o desacelerar.

La teoría puede parecer difícil, pero la práctica es tremendamente sencilla y una vez que se entra en el mundo de los cambios automáticos ya no hay marcha atrás. No te pierdas el listado de vehículos automáticos de segunda mano que puedes encontrar en niw.